El retrato, más allá de la imagen, conocer verdaderamente a las personas

Manuel Pifano Se dice que el retrato es una manera de entender a las personas que nunca has conocido. Una manera de ver su parte interior reflejada sobre su forma exterior. ¿Cómo se logra esto?, preguntan muchos. Winston Churchill, por Yousuf Karsh. Yousuf Karsh, un fotógrafo retratista, decía: “Hay un momento en la sesión fotográfica […]

Manuel Pifano
Se dice que el retrato es una manera de entender a las personas que nunca has conocido. Una manera de ver su parte interior reflejada sobre su forma exterior. ¿Cómo se logra esto?, preguntan muchos.
Winston Churchill, por Yousuf Karsh
Winston Churchill, por Yousuf Karsh.

Yousuf Karsh, un fotógrafo retratista, decía: “Hay un momento en la sesión fotográfica en que el modelo se descuida… deja caer su careta —esa mascara que todos usamos ante la sociedad y que al pasar del tiempo se convierte en parte de nosotros— y se deja ver tal como es; es en ese momento cuando el fotógrafo debe hacer una foto más, esta vez capturando el verdadero yo interno del sujeto y no el que él siempre desea mostrar”.

Esos momentos de descuido —decía Karsh— suceden cuando el modelo está cansado, disfrutando de un café o inhalando el humo de su cigarro; esos son los momentos más propios y humanos de un ser, en que se revela ante ti. Y es que con una expresión, un gesto, una mirada o manera de sentarse, se pueden interpretar muchas cosas acerca de una persona y su naturaleza. Es otra fase del llamado “lenguaje corporal interpretativo”.

Marilyn Monroe, por Richard Avedon
Marilyn Monroe, por Richard Avedon.

Richard Avedon era otro especialista en capturar la verdadera esencia de las personas con sus fotos. Como prueba de esto tenemos el famoso retrato de Marilyn Monroe, en que sale con una mirada agotada, muchos la entenderían como triste. ¿Qué pasó con la Marilyn seductora y alegre a la que estamos acostumbrados? A Richard no le importaba capturar esa “mascara”, ya había muchas fotos así y esta vendría a ser una más del montón; a Dick le interesaba lo que había detrás de la careta y agotó su sonrisa y su alegría hasta que Marilyn soltó la máscara y la dejó caer, y allí hizo ese último disparo y capturó a la actriz como nadie nunca la había capturado.

Ezra Pound, por Richard Avedon
Ezra Pound, por Richard Avedon.

La técnica de Richard Avedon era agotar los esfuerzos de sus retratados por mantener esa careta. Los mantenía en el estudio hasta por 6 y 8 horas seguidas disparando fotos, se comenta que a veces la cámara no tenía ni rollo y lo que hacía era actuar, como ellos, y observarlos… los estudiaba hasta ver el momento en que empezaban a ser ellos mismos. Ahí es cuando metía el rollo y empezaba a hacer los verdaderos retratos.

Hoy en día hay otros retratos igualmente profundos; Truman Capote entrevistaba a personalidades famosas de Hollywood y publicaba libros titulados Retratos. ¿Por qué? Porque por medio de las palabras y descripciones también se puede retratar. El que dijo que una foto dice más que mil palabras se equivocó y gravemente, porque… ¿qué es una persona más allá de su masa corpórea? Su alma, ese cuerpo de sentimientos no tangibles dentro de tu cuerpo material.

Jacinto Convit, por Manuel Pifano
Jacinto Convit, por Manuel Pifano.

Los retratos fotográficos lo que intentan es extraer de tu interior un sentimiento que provoque en ti una expresión y congelarla. Entonces los fotógrafos buscan un pequeño reflejo del alma sobre el cuerpo. Ahora, las palabras —en su definición, el vehículo del pensamiento, y yo agrego: de los sentimientos— pueden reflejarla más eficazmente y lograr un mejor retrato por venir directamente del interior de la persona.

Las palabras ya son sentimientos hablados y si lo que se busca en un retrato es crear un reflejo del alma, qué mejor que una descripción de ella misma en vez de interpretaciones personales de un gesto o momento especifico.

George Bernard Shaw, por Yousuf Karsh
George Bernard Shaw, por Yousuf Karsh.

Karsh nos vuelve a ilustrar con unas palabras que vale la pena recordar y meditar: “Yo busco retratar siempre a los grandes de corazón, de mente y espíritu; sean famosos o gente humilde”. Un retrato busca la personalidad más que la persona como tal y para lograr este calco del alma, muchos fotógrafos van a extremos. Arnold Newman, fotógrafo norteamericano, iba a la casa de sus modelos y los retrataba en su intimidad. En el cuarto donde dormían, en el escritorio o estudio donde trabajaban. Él usaba la locación como una extensión de la personalidad de sus retratados y creó el “retrato ambientado”.

El apicultor, por Richard Avedon
El apicultor, por Richard Avedon.

Avedon en sus últimos años de vida, cuando buscaba que su trabajo adquiriera mayor profundidad y trascendencia, dejó de publicar gente famosa y salía a recorrer Norteamérica en busca de gente ordinaria que hiciera cosas extraordinarias, y vemos fotos como “The bee keeper”, un hombre que en su retrato sale cubierto de abejas. ¿Qué puede describir mejor a ese hombre y su valentía y labor extraordinaria que su retrato rodeado de abejas y haciendo lo que hace a diario?

Gianni Versace y Allegra Beck, por Bruce Weber
Gianni Versace y Allegra Beck, por Bruce Weber.

Bruce Weber y Herb Ritts, fotógrafos de moda que buscaban hacer retratos de sus modelos, se sentaban a conversar con ellas por horas antes de coger la cámara y empezar a destellar sus flashes. Comentaban que las modelos son camaleónicas y engañosas, son las mejores actrices y sólo hablando se podía llegar al fondo de ellas. Ante las cámaras podían ser cualquier persona.

En conclusión; indiferentemente del medio por el cual se retrate, sean artes visuales, plásticas o palabras: el mejor retrato es el que te lleva a conocer verdaderamente a la persona y quién es. El mejor retratista es ese que sabe ver cuándo se ha caído la máscara y aprovecha el momento, o incluso el que es habilidoso como lo fue Avedon y la tumba sublimemente para llegar al fondo de la persona.

imagen portada Autorretrato M. C. Escher

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