Three Studies for Figures at the Base of a Crucifixion c.1944 Francis Bacon 1909-1992 Presented by Eric Hall 1953 http://www.tate.org.uk/art/work/N06171

Aforismos e invenciones en torno al arte

Jesús Ademir Morales Rojas

Aforismos en torno a “El Laberinto” de André Masson

laberintoCada hombre tiene la posibilidad de perderse en su laberinto interior, una sola vez en su vida, para encontrarse infinitas veces más allá de lo que esperaba hallar en ella.

Aforismos en torno a “El Laberinto” de André Masson

Cada hombre tiene la posibilidad de perderse en su laberinto interior, una sola vez en su vida, para encontrarse infinitas veces más allá de lo que esperaba hallar en ella.

***

Masson pugnó en sus obras por indagar en el estrecho vínculo que une al hombre con su naturaleza profunda. Tal pareciera que los habitantes de su Dite personal —de morfologías rebosantes de ser, entes a punto de colapsarse de pura voluntad de existir— hubiesen asimilado toda la fuerza vital del espíritu silvestre del mundo. Y tal vez haya sido así, tras la obra de Masson todo parece más insustancial: literal-mente hablando, sin más.

***

Cuando Teseo llegó al final del cordel del dulce canto, sólo se encontró: solo en su interior: la cornamenta enhiesta ofrenda a un cielo vacío, los ojos torcidos entre lágrimas de Mercurio, la sonrisa turbia de re-conocimiento sincero… que al fin comprende.

***

El devenir incesante de la realidad parece tener en las obras de André Masson su manifiesto más elocuente. Su pintura deja ver al ser humano interior, su profunda naturaleza, sus mundos dolientes. Heráclito se asoma a la superficie del río que nunca es el mismo, y se contempla en los tenebrosos abismos agitados, que explora Masson. La vida, la muerte, la violencia, el placer, los sueños y las cosas re-velan en Masson como las apariencias/sueños de un dios delirante que se expresa como una lira tocando acordes fúnebres, y como un arco que derribara a la luna para dejar nacer al sol.

***

“El laberinto” de André Masson parece haber sido creado por alguien que buscaba más el extravío que la salida. Pero como bien pre-sintió Wittgenstein: “El sentido del mundo debe quedar fuera del mundo”. El caótico Minotauro que aguarda en el óleo de Masson, lo sabe, pero nunca nos lo dirá. No nos queda sino penetrar allí, y sentirlo en carne viva.

***

La violencia y la mitología son otras de las constantes para comprender a Masson. En su obra bien puede hallar un contrasentido, quien esperaba ver al ejercicio hermenéutico libre de toda imposición metafísica. Pero toda tentativa por interpretar al ser conlleva una pre-comprensión del mundo, que determina su manifestar: el hilo del logos que nos había ayudado a explorar los ínferos del alma, de acuerdo a la desgarradora sabiduría de la pintura de Masson, al final termina por constreñirnos hasta el agotamiento. El último instante de nuestro mistérico pero vano sacrificio, nos deja ver que la silueta de sinuosa Ariadna que había trazado el cordel, no era más que un umbral que se soñó salida, y que ahora se difumina para toda la eternidad.

 

La Gruta de BuontalentiLa Gruta de Buontalenti: los símbolos de la maternidad

Más que una muestra de manierismo libre y jubiloso, la Grotta Grande de Bernardo Buontalenti, que se localiza en los Jardines de Boboli, en Florencia, en lugar de cumplir su cometido de obra trasgresora, como en su momento seguramente lo consiguió, con el paso del tiempo y la carga de lecturas que va suscitando, nos retorna una sabiduría primordial, en donde el espacio cavernoso y profundo, denso y fértil, nos conduce de nuevo a la vivencia del vientre materno, en donde todo era, en potencia, la materia misma de nuestro ser.

***

Cual si fuese un crisol de bullente vitalidad grumosa, las figuras y adornos esculpidos en los muros de la gruta de Buontalenti parecieran brotar de los primeros respiros de la piedra, como si por una extraña alquimia la maternidad implicara un cambio en su mayor parte interior y el recién nacido fuese sólo una manifestación menor, un aviso apenas, de una prodigiosa transformación del mundo, que en las entrañas de la realidad, se produjera. De allí el inmenso valor de la individualidad, que en su seno germina toda posible pluralidad en el universo.

***

En el corazón de la gruta de Buontalenti se puede contemplar el conjunto escultórico de “Paris y Helena”, realizado por Vincenzo Rossi da Fiesole. En este trabajo se percibe un alto erotismo, las figuras están entregadas a una aproximación sugerente y maliciosa, como si involucraran en el secreto de sus pasiones al espectador. Es significativo cómo, en una de las aberturas de la cueva, en forma de femenino vaso, o cáliz de una planta, en donde las semillas germinan, tenga tanta carga simbólica con referencia a la unión sexual, y sea allí justamente en donde la sensual composición escultórica de Rossi se exponga. Como si, en esencia, el dar a luz un nuevo ser no fuese sino sólo la apariencia de las que se sirve un inmortal deseo amoroso que se transmitiese de criatura en criatura. Acaso la vida verdadera sólo sea la satisfacción de un deseo perenne, y el resto de la realidad no fuésemos sino un complejo pretexto del amor para vincularse a sí, en un onanismo inmemorial.

***

Mucho de marino tiene la gruta de Buontalenti: el líquido materno que alguna vez nos contuvo en tinieblas tibias, queda manifiesto en el ambiente saturado de referencias a las metamorfosis operadas por las corrientes incesantes del vital líquido. Siluetas féminas e irresistibles de ninfas de río se desbordan de las rocas, y en el último recinto de la gruta se puede contemplar a la fuente del “Baño de Venus”, creada por Jean de Boulogne. El agua en su transparencia comparte la carga simbólica maternal de ser límite, de una frontera sutil entre la vida y la muerte: es la metáfora precisa de la vida más tenue; de la existencia, a medio camino, de su propia y definitiva difuminación.

 

“Painting”, de Francis Bacon (1946)Francis Bacon: la delicia de la putrefacción

El pintor inglés Francis Bacon nos acerca al vórtice del mundo: en sus obras, todo en derredor se muestra como vano, cuando nos interiorizamos lo suficiente en nuestra propia conciencia, en el corazón secreto del ser. Desde allí, la realidad entera se manifiesta como un remolino, en un devenir sin esperanza: nuestro propio sujeto, afuera, nos contempla irónico antes de disgregarse en ese vendaval de vacío.

***

Los personajes de las pinturas de Bacon frecuentemente están sentados, como si aguardaran algo, como si estuviesen cautivos en una pieza de Beckett. Lo que esperan parece nunca llegar. Al final, sólo nos queda el registro de la nauseabunda deconstrucción de su paciencia. (Pero si se observa bien, puede que lo que aguarde sea su particular degradación, que con todo el tiempo del mundo mira caer cada pedazo de aquel lastre, que se olvidó).

***

Existe en Francis Bacon una cierta delectación por la podredumbre, una sensibilidad admirable por la delicia de la putrefacción. Pero se olvida que todo lo suyo es arte: hace mucho tiempo que la realidad ha superado a su representación: hoy en día, las creaciones de Bacon no son más que espejos insuficientes. Sus personajes, en secreto, se ríen ¿de quién?

***

Parecería que, si para Dalí el tiempo se consumía derritiéndose en su propia añoranza, para Bacon, en contraparte, la temporalidad, fascinada por su propia imagen en la alteridad de la carne, se insertara en ella con todo el entusiasmo de quien descubre sus propias fuerzas y quiere explorarlas sin contemplaciones. A nosotros es a los que sólo nos resta ser testigos presenciales de ese des-cubrimiento, literal.

***

Todos tenemos un lugar en el infierno de las creaciones de Bacon. Para tomar conciencia de esto no se requiere más que acercarse a sus obras y observarlas detenidamente, con paciencia, concentración y mucha sinceridad. Pronto nos veremos allí. (La conciencia entonces, ya no será necesaria).

***

Las figuras de Bacon pueden hacernos pensar en una perspectiva externa del ser humano, de su realidad, de su verdad. Pero entonces, ¿quién es el Único que puede mirarlo Todo desde fuera? Ante ese ámbito de criaturas torcidas y extenuadas, no es de extrañar que ese Ser tan esperado no llegue aún. Sin embargo, la esperanza es lo último que muere: de acuerdo a Bacon, no habrá nadie nunca que lo pueda desmentir.

***

Des-hacerse es hacerse de…: el vacío es elocuente.

 

La “Red Room” de Twin PeaksHeráclito en la Red Room: el logos de David Lynch

Relacionemos algunos fragmentos del filósofo presocrático Heráclito, con el cine del realizador norteamericano David Lynch:

“Por ello es necesario seguir lo que es común, pues lo común es lo que une. Pero, aunque el logos es común, la mayoría viven como si cada cual tuviera una inteligencia particular”.

En las cintas de David Lynch se presenta una notable constante: los protagonistas toman consciencia abruptamente de que el orden imperante de su realidad, el logos de su existir, no es el que rige a las demás personas. De allí que la mayoría de sus epopeyas, extrañas y surrealistas, brote de la confrontación entre su realidad vivencial, contrapuesta a la caótica en la que participan los otros seres humanos. La diferencia pasmosa entre la vivencia de las personas, la manera en la que el logos se ha disgregado, es esta simbolizada en la confusa dimensión de la Red Room de Twin Peaks y sus bizarros habitantes: son el reflejo de nuestro ser, pero en lo absolutamente diferente, lo que se rige bajo razones inconmensurables, expresándose en enigmas.

***

“Intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si después de haberse manchado de barro, quisieran limpiarse con barro. Y se tendría por insensato al que quisiera reprocharles su conducta. También dirigen plegarias a unas estatuas. Es igual que si se hablase a las casas, por no saber lo que son los dioses y los héroes”.

Tal es lo que sucede en el poblado de Twin Peaks, la singular Comala rulfiana, la Dite dantesca de David Lynch. Los habitantes de esta comunidad escindida entre lo que son y lo que aparentan, que no pueden ser definidos por una u otra faceta, so riesgo de difuminarse en lo ininteligible, tratan de justificar sus actos de moralidad dudosa, como todas, relacionando sus actividades y decisiones, entre sí. Twin Peaks es como una Fuenteovejuna escrita por Philip K. Dick.

***

“Este mundo, el mismo para todos, ningún dios ni hombre lo hizo. Sino que ha sido siempre y es y será un fuego siempre vivo, que se enciende según medidas y se apaga según medidas”.

Fuego camina conmigo, tal es la voz del alma de Laura Palmer, el compendio de tantos párrafos garabateados en un diario que nunca ha dejado de escribirse, y cuyas líneas torcidas se extienden hasta los albores mismos de la realidad, cuando el primer pensamiento deseó y se deseó en todo. Pero para ello tuvo que diversificarse. La pluralidad de Laura Palmer no acabó con su muerte, Twin Peaks es un círculo en donde, como dice Heráclito, el principio y el fin se confunden, como seres atormentados en un infinito laberinto de cortinas rojas.

 

Marlon Brando como Vito CorleoneLa historia del cine en diez evocaciones

Sicilia vacía se baña con la luz del alba. Luca Brasi besa la mano de Vito Corleone: han engañado a todos sus enemigos. En la soledad, las cabras escapan (The Godfather, 1974).

***

“Red” Redding encuentra el paquete de Dufresne y se pierde en la noche. En la celda suspiran. Rita Hayworth sonríe (The Shawshank Redemption, 1994).

***

Tuco, Blondie y Angel Eyes disparan. En el calor del desierto, los ecos. Caen. En la tumba vacía (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966).

***

El verdadero Deckard suelta la mano del replicante. Cae del edificio. La paloma en vuelo desprende chispas en un último instante: sus ojos brillan (Blade Runner, 1982).

***

Pero antes, Rick Blaine regresó al lugar. Disparó. El piano en silencio. Sam e Ilsa en vuelo. No regresarán (Casablanca, 1942).

***

Darth miente: Luke no renunciará a la princesa. El Halcón Milenario, saboteado, estalla. La fuerza, con intensidad, se une de nuevo (The Empire Strikes Back, 1980).

***

Los samuráis, hartos de ingratitud, acaban con todos. Un vagabundo huye con los sables. Silbando. Sin honor. Las tumbas se olvidan (Shichinin no samurái, 1954).

***

Suelta la almohada. El cuerpo inmóvil. McMurphy gesticula. Estúpido Jefe. No fingía. En el nido, los gusanos se dan un festín (One Flew Over the Cuckoo’s Nest, 1975).

***

La muerte es tramposa. El caballero lo sabe, pero no se lo dirá. La familia de saltimbanquis hace piruetas con las olas. El mundo se pierde con el ocaso. Las piezas en el tablero se confunden. En la playa vacía, el escudero despierta (The Seventh Seal, 1957).

***

Sin embargo, el tren arribó: todos murieron. La pantalla rasgada. La sala en silencio. Lumière mentía (L’Arrivée d’un train à La Ciotat, 1896).

 

UlisesCinco viajeros en diez aforismos

Odiseo nunca regresó a Ítaca. Por lo menos no a la misma de la que partió. Sin embargo, supo hacer de cada escala una nueva morada. En cambio Penélope, sin salir jamás de su isla, llegó más lejos, y estuvo presente en sitios innumerables: escenarios varios para un mismo reencuentro, construidos de pura añoranza.

***

Al cabo del tiempo Odiseo, sofocado de tedio, quiso volver a viajar. Y para evadir familiares reproches, escapó disfrazado: recorrió mundo y tiempo, en la figura de Dante, Fausto, Alonso Quijano, Karl Rossman o Leopold Bloom. A la postre, tuvo nostalgia; empero, era demasiado tarde: Ítaca por su parte, había partido también. En su lugar había un lugar extraño y desconocido. Jamás regresó.

***

Eneas viajó hasta el mundo de los muertos para conocer la travesía de su propio destino. Sin embargo, el caudillo nunca supo que, paradójicamente, esta inusual cartografía conducía, disimulada e ineluctablemente, desde el triunfo de la vida, hasta los reinos de ultratumba, en un eterno retorno.

***

Las mismas llamas de la pira de Dido fueron las que alumbraron la senda marina de las naves de Eneas al partir. Así de grande fue su sacrificio. Lo que nadie sabe es que, tras eras, aún brillan ciertas pavesas: guías esperanzadas de un regreso imposible.

***

Heródoto no mintió: quien viaja con el corazón encendido arriba a lugares que, a veces, no se equiparan con los deseos del alma. Cualquier lugar puede ser maravilloso, si se le mira como si fuese la primera vez que se mira.

***

Egipto nunca existió. Sólo el espíritu de Heródoto pudo haberlo concebido. Y sin embargo, luego de dinastías y faraones, de templos, ciudadelas y pirámides, de dioses, héroes y tumbas, su invención se tornó tan vasta y magnífica que siguió por sí misma su propia historia. Nuestra historia.

***

Los umbrales del Infierno estaban escritos en una inédita clave, a la inversa, como una prueba más: ni siquiera Dante supo descifrar este sentido. La esperanza fue la que abandonó a los que renunciaron a seguir su propio sino, cualquiera que fuese. Y así, quien busca orientarse para salvar la vida, sin fe; no hace sino viajar, siempre, a las profundidades de su propia perdición.

***

Dante encontró a Beatriz en brazos de Dante: los descubrió en el momento mismo en el que la pareja, entrelazada, se disolvía en la vorágine de las fuerzas celestiales en ascenso al infinito. Y así, quien viajó más allá del mundo para encontrar a quien siempre soñó —en el vacío—, se extravió por fin.

***

Sin trasladarse —Karl viajó a una América laberíntica, y se perdió allí. Al cabo de un tiempo pudo regresar a Europa, el atribulado Kafka— a ningún lado.

***

Joseph K viajó hacia el Castillo para poder encontrar quien le diera razón de todo. Sin embargo, en cada ocasión, Kafka le cerró la puerta. Siempre esperó.

 

Michel de MontaigneMichel de Montaigne: el estudio como forma de vida

Arte es aquello que nos permite reinventar el mundo en cada nueva creación. Sin embargo, gracias a Montaigne, estudiar es igual de importante: es la vía para inaugurar la existencia en cada tópico abordado, sin renunciar, como sucede en la inspiración artística, a la responsabilidad de la conciencia propia.

***

Cuando se ensaya un tema específico, no se trabaja sobre un corpus de conocimientos sólido como una montaña, a pequeños golpes de cincel, más bien se establecen pequeños soportes sobre el vacío: son las citas elegidas que motivan la elucubración. La manera en que las utilicemos, como Montaigne bien mostró, establece los alcances de nuestra salvación en lo meditado, o un indefectible abismarse en el vacío de la perorata.

***

Cada estudiante tiene la oportunidad de salvar al mundo, no tratando de transformarlo en lo más mínimo: Michel de Montaigne en su torre-biblioteca, luchando por comprenderse, hizo más por el bien de la humanidad, que todos los generales y conquistadores que han tratado de dominar la Tierra para hacerse entender a la fuerza.

***

Montaigne paradigmático: un buen estudiante no es el que puede asimilar más información, sino el que sabe elegir a los maestros correctos que le enseñarán lo indispensable.

***

El autodidactismo debe ir de la mano de la enseñanza masiva. Son aspectos complementarios de un mismo fenómeno educativo. Montaigne, hombre de mundo, garante de buena presencia y tratos en las cortes europeas, fortalecía su alma en la soledad de su biblioteca, escuchando el consejo perenne de los clásicos: ecos nobles, junta de sombras.

***

Los estudiantes deben acudir permanentemente a los clásicos antiguos, los grecolatinos, como Montaigne lo hizo: no porque ya esté dicho todo, sino porque lo que realmente vale la pena expresar, sólo se puede comprender a plenitud, en la diferencia de la repetición. Los padres de la cultura nos enseñaron los límites de lo decible; para pensar(se) más, es preciso interpretar de nuevo la travesía que los llevó a esos confines. No hay más, que Todo ello.

***

Para estudiar verdaderamente, se necesita una honda filia y una ligera sophia: ese fue el gran secreto de Montaigne.

 

Emil Michel CioranComentando a Emil Michel Cioran

En lo que sigue desarrollaremos un comentario reflexivo con respecto a algunos aforismos del gran filósofo francés de origen rumano, E. M. Cioran:

“Ningún instante en el que no me asombre de encontrarme precisamente en él”.

La existencia no es más que una concatenación de casualidades que se ha tomado demasiado en serio. La vida humana pudo haber sido originalmente solo una eventual manera de pensarse, un subterfugio ideado al momento, para llevar a cabo alguna actividad cotidiana, y que por azarosas circunstancias se nos anquilosó en el ser profundo. Pero en ciertos momentos de desgarradura, aquella entidad inocente, libre e ilimitada, recobra la memoria, para contemplarse cautiva de su propia invención, estupefacta y arrepentida.

***

“Aquel poeta se especializó en lo fulgurante”.

Los poetas son portadores de un saber de retornos. No hay que buscar en sus composiciones algo que repare nada. No suturan la herida que separa las palabras y las cosas. Muy por el contrario, ahondan tal escisión hasta hacernos entrar en esa misma llaga, con el alma entera. Al efectuar esa vuelta al cálido fondo donde aguardan, desde siempre, los ínferos del ser, nos percatamos de que, dentro y fuera, desde cierta perspectiva no son más que sinónimos en fuga permanente, como los polos idénticos de un imán. Y merced a esa vuelta a las regiones más recónditas del interior propio, podemos percibir el fulgor indecible de lo que alguna vez se quiso manifestar así, en la alteridad. Después, no queda más que retornar al mundo, a las cosas y objetos evocados en los versos, pero ahora contemplados de otra manera. Poesía es luz que alumbra, para ver(se) mejor las sombras.

***

“La música sólo existe mientras dura la audición, como Dios mientras dura el éxtasis. El arte supremo y el ser supremo poseen en común el hecho de depender totalmente de nosotros”.

La absoluta trascendencia es la inmanencia que se reconoce, razonablemente, en lo relativo. Puesto que sólo en lo que se despliega allende los ámbitos controlables de la razón es dable a ser sentido con toda la intensidad del espíritu, y la música es uno de esos elementos, que como un ritual iniciático, forjado a través de armonías y pentagramas, aritméticas del arte que precisan ser superadas, nos sitúa en espacios donde lo divino se entrevera con la interpretación artística del creativo. En ese instante fugaz, en el que todo, como Todo, se justifica sin razón alguna, la fuerza de la inmanencia se torna en absoluto, como humano: lo sagrado se expresa entonces en su mera evocación, la obra culmina cuando se realiza en nosotros, más allá de todo lo real.

Portada Three Studies for Figures at the Base of a Crucifixion c.1944 Francis Bacon 1909-1992 Presented by Eric Hall 1953 http://www.tate.org.uk/art/work/N06171

letralia.com